El impulso vale más que el oro

¿Qué te gusta tener más?

  • Esa iPad Pro con cubierta azul que te acabas de comprar…
  • Ese vestido pegado con el que te ves guapísima…
  • Esa inscripción al Spa de lujo que te hace sentir en las nubes…

Para conseguir cualquiera de ellas necesitas dinero, y el dinero lo consigues trabajando, ya seas empresario, empleado, auto-empleado o hasta “viene, viene del Superama”; sin embargo, el dinero no vale tanto como tu trabajo, pues sin el no tendrías dinero.

La clave está en tu manera de trabajar y ahí existe algo sumamente importante, el impulso.

 

¿Te has sentido sin impulso?

  • Cuando debes llamarle a Rebeca para darle la receta de los chiles toreados, pero lo pospones para mañana… y mañana… y mañana.
  • Cuando tienes que hacer el inventario de las 5,353 medicinas y lo postergas por tres meses más.
  • Y cuando debes leer ese libro que ya usas como tapete para el florero.

 

¿Y qué tal cuando traes impulso?

  • Volteas a ver tu reloj y te das cuenta que ya terminó el día; se te pasa volando el tiempo.
  • Te sientes entusiasmado y lleno de energía; hasta te cachas a ti mismo que estás cantando o chiflando.
  • Si cometes un error, lo ves chiquito y sigues adelante.
  • Haces algo bien y lo celebras.

 

El impulso te permite hacer una cosa tras otra. Te sientes muy bien porque logras varios puntos. Los aciertos que consigues se maximizan y los errores casi ni se notan, tú sigues adelante, sacando la chamba, limpiando tu casa, haciendo ejercicio, cuidando lo que comes… Tienes mucha más voluntad para hacer lo importante.

 

3 puntos para generar impulso.

1.- Es más difícil conseguir impulso que mantenerlo.

¿Alguna vez has intentado empujar un coche parado? Es difícil el primer empujón. Cuando ya traes impulso, se vuelve mucho más fácil continuar empujándolo. Si a esa velocidad aparece una piedra, el coche la pasará sin problemas, pero no lo hará si la piedra está tocando la llanta parada. ¿Te das cuenta? esa piedra son los obstáculos que enfrentas todos los días: levantarte temprano al gym, leer el libro, limpiar tu casa… Comienza con algo pequeño, enfocándote solo en esa acción y no en el resultado. Ahora en otra y otra y otra.

 

2.- El impulso se diluye sin mantenimiento.

Sería fantástico generar impulso y que se mantuviera indefinidamente, pero no es así. Necesitas alimentarlo con nuevas acciones diarias. No necesitan ser grandes:  tomar agua, ordenar tus fotos al final del día, leer una página, etc.

 

3.- Requiere intencionalidad para que se mantenga.

Ya  hiciste las acciones diarias para mantenerlo, ahora tienes que celebrar cuando finalices la acción. Por ejemplo, te tomaste uno de los tres vasos de agua diarios, celebra aplaudiendo y levanta los brazos o di ¡Yes! La clave está en celebrarlo de manera física para que te emociones e impactes en tu subconsciente.

 

Te envío un saludo y recuerda, la clave está en comenzar y celebrar tus avances hacia tu meta.

Víctor Suárez.

El impulso vale más que el oro

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